The siege of Saint Rosée
En los viejos tiempos, existian enormes ciudades-fortaleza, dentro de sus enormes y gruesas paredes se refugiaban muchos viajeros, estas ciudades estaban hechas para soportar el ataque constante de fuerzas enemigas durante meses sin mayores problemas, esta es la historia de una de las mas grandes que existio, Saint Rosée.
Saint Rosée habia sido fundada en una ciudad-fortaleza de tiempos antiguos, estaba dedicada principalmente a las artes y al comercio, por lo que en cualquier momento dado estaba llena de grandes obras e inumerables tesoros, gracias a esto, era atacada muy constantemente, pero los ultimos años habian sido los peores.
A finales del año pasado, un gran ejercito, del lejano pais de Ocram, llego y se planto a las afueras de St. Rosée, no intentaron atacar o conquistar, asi que el pueblo les tendio la mano, entre el ejercito y el pueblo se creo un balance algo tenso, ya que la la gente de la ciudad, aunque le ayudaba, siempre temia que fuera a intentar invadirla. El general mayor del ejercito, deseaba ser parte de la ciudad, pero no queria hacerlo por la fuerza, dado que eso podria dañarla y esta, era una ciudad muy bella como para dejar que algo asi le pasara.
Pasaron meses fuera de la ciudad, vieron como otros ejercitos, menores en tamaño y habilidad, pasaron sin tantos problemas al interior, solo para ser luego hechados por los ciudadanos al darse cuenta que muchos solo buscaban aprovecharse de su hermosa ciudad pero sin hacer ningun bien. A los soldados del ejercito les enardecia ver esta situacion, pero permanecian calmados y en su lugar, debido a que la gente de St. Rosée les pedia que no intervinieran para no crear mas conflictos.
Entre mas tiempo pasaba, mas se acostumbraba la gente a la vista del ejercito afuera de sus puertas, confiaban en ellos para defenderlos y llegaron a considerarlos como su fuerza de defensa personal, pero aun asi, no los querian dentro de la ciudad. El general del ejercito se reunio un par de veces con la gobernante de St Rosée, le habia pedido que los dejara entrar y hacerse parte de la ciudad, asi siempre estarian listos para defenderla y ayudarla en cualquier momento, pero la gobernante no le parecia tan buena idea, pensaba que era mejor tenerlos a su disposicion pero no hacerlos parte de la ciudad, ya que podrian dañarla. El general hizo todo lo que pudo, pero al final se dio cuenta que la gobernante no queria ceder ni hacer un trato que los beneficiaria a ambos, asi que muy a su pesar, tuvo que tomar una decision.
Un domingo en la noche, entre murmullos el general dio la orden de levantar el campamento, los soldados no le habian escuchado y los que lo hicieron, pensaron que se equivocaron, asi que se quedaron sin moverse… el general levanto la voz y esta vez grito sus ordenes de tal forma que no hubiera soldado en su ejercito que no hubiera escuchado… pero aun asi, los soldados no querian irse, muchos tenian gente amada en la ciudad, pero al final tenian que obedecer las ordenes de su general, y asi, antes de que llegara el alba del dia siguiente, el Gran Ejercito de Ocram, se habia ido… dejando a la bella ciudad de Saint Rosée sin proteccion.
Los soldados esperaban alguna explicación, pero esta nunca llego, solo podian ver al General quien avanzaba al frente de sus tropas, dandoles la espalda, porque no podia dejarlos saber que el tambien podia llorar. El deseaba hacer de St. Rosée su hogar, protegerlo y cuidarlo para llevarla a tiempos aun mejores, pero no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Asi que continuo su vida en el camino, esperando que algun dia encontrara una ciudad que le abriera las puertas, aunque en su corazon, la unica ciudad a la que realmente llamaria suya, seria Saint Rosée.
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